El Complejo Enzimático Digestivo contiene un conjunto de enzimas que mejoran el proceso digestivo al aumentar la velocidad de la reacción bioquímica de este mecanismo.
Las enzimas son necesarias para la digestión de grasas, proteínas y carbohidratos, y en virtud de sus acciones lipolíticas, proteolíticas y glucolíticas, permiten la descomposición de grasas, proteínas y carbohidratos en sus constituyentes más simples, a saber, ácidos grasos, polipéptidos de cadena corta y monosacáridos, permitiendo el ataque final por los jugos gástricos, biliares y pancreáticos, y la posterior asimilación. Entre las enzimas incluidas en esta fórmula, destacan las siguientes:
La proteasa se encuentra de forma natural en todos los organismos y corresponde al 1-5% de su contenido genético. Esta enzima está involucrada en una amplia variedad de reacciones metabólicas, principalmente en la digestión de proteínas de los alimentos. La proteasa secretada por los leucocitos mieloides estimula la digestión de proteínas por hidrólisis. La amilasa es una enzima producida por el páncreas y las glándulas salivales que interviene en la digestión del almidón y el glucógeno presentes en los alimentos. La lactasa cataliza la hidrólisis de la lactosa en glucosa y galactosa, y es esencial para la digestión de la leche. En adultos que dejan de consumir leche, la producción de esta enzima puede disminuir, lo que puede provocar dificultad para digerirla o intolerancia a la lactosa. La enzima invertasa es capaz de hidrolizar la sacarosa. La lipasa es una enzima soluble que saponifica las grasas. Esta enzima se encuentra en la sangre, la linfa, las vísceras y el jugo pancreático. Mantiene los niveles de grasa circulante del cuerpo dentro del rango normal.
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